Cómo se ve, cómo suena y cómo se siente una miga de tiempo. La estética de una panadería de barrio — la de toda la vida, la que huele a horno a las siete de la tarde.
A un lado, alguien que lleva días sin que llamen al timbre. Al otro, alguien con una tarde libre y ganas de hacer algo pequeño pero real. Miga es lo que ocurre cuando ambos se encuentran un jueves cualquiera — sin formularios largos, sin protocolos, sin que parezca caridad.
Existimos para encontrarnos. El sitio donde dos caminos — el de quien pasa tardes en silencio y el de quien quiere aportar su miga — se cruzan.
Una Barcelona donde la compañía no dependa de la suerte familiar, sino del barrio. Las cosas que cambian de verdad se cocinan a fuego lento.
Quitamos la fricción entre las ganas y el gesto: sin formularios, sin trayectos imposibles, sin sentirse héroe ni carga.
Antes de cualquier dato hay una persona con su nombre y su historia. Los perfiles cuentan lo que a alguien le gusta, no lo que le falta.
Ni héroes ni asistidos: dos vecinos, un rato, una conversación que no necesita explicación.
No pedimos el día entero. Una miga de tiempo, repetida, es lo que crea el vínculo.
La app desaparece para que quede la relación. Nada de jerga ni de frialdad de dashboard.
La miga es lo que queda del pan: lo que se cuela entre los dedos, lo que en otro contexto se tira. Aquí no — aquí es lo que alimenta. Es la parte tierna del pan, la blanda, frente a la corteza dura. Íntima, cotidiana, sin pretensiones.
El nombre dice tres cosas a la vez: pequeño (no te pedimos mucho), cálido (el universo del pan, no del hospital) y compartido (la miga nunca es de uno solo, siempre se reparte).
El sufijo -ado sugiere a alguien acompañado, visitado, cuidado — sin reducirle a una etiqueta clínica. Aparece sobre todo como bienvenida; en el día a día se prefiere el nombre propio.
El sufijo -dor nombra a quien hace un gesto concreto y repetido, lejos del peso de "voluntario" y su carga de sacrificio. Quien lleva la miga, sin medallas.
"Me han apuntado a Miga. Es una cosa para que venga alguien a hacerme compañía. Miga — como el pan. Qué nombre más bonito."
"Le doy una miga de mi tarde a alguien que la espera toda la semana. Tiene el nombre más honesto que he visto en una app."
Nada de azules tech ni grises corporativos: la paleta debe leerse como tarde en cocina. Miga es siempre fondo, Tierra es siempre texto, y Corteza nunca pasa del 8% de una pantalla — es énfasis, no decoración.
Miga es fondo, Tierra es texto — esa relación no se invierte salvo en piezas especiales. Olivar y Corteza no conviven en el mismo bloque: son dos calideces que se neutralizan.
Toda combinación de texto supera AA (4.5:1). Tierra sobre Miga alcanza 15.2:1 — muy por encima de AAA, pensado para edad avanzada y baja visión.
La tensión entre las tres es deliberada — lo clásico al lado de lo claro. Un serif editorial da identidad a los titulares; un sans humanista respira en pantalla; un mono aporta rigor a metadatos y etiquetas.
Display solo en Regular. Cuerpo 400 por defecto, 500 para énfasis, 700 solo en botones. Nunca Bold en titulares: el serif ya tiene presencia.
Titulares serif 0.9–1.05×. Cuerpo 1.5× mínimo, 1.6× ideal. En perfil senior, 1.55× absoluto — nunca menos.
Serif display −2%. Sans cuerpo a 0. Mono +14% y siempre en mayúsculas. El cuerpo de texto nunca se espacia.
"Una miga de tiempo tuyo puede cambiar el día entero de alguien que lleva días solo."